Buenas huraños míos, Pues sí, habemus gobierno. Más de 300 días para conformarlo. Por el camino, un montón de cadáveres, en sentido figurado claro. La verdad es que en el día a día poco se ha notado ese desgobierno. Vale, vale, que no se promulgaban reales decretos, leyes, no se aprobaban los presupuestos... sí, pero la vida terrenal y mundana de un huraño como yo seguía intacta. Mire usted, métase los R.D. por donde amargan los pepinos. Nada, todo es fruto de una democracia en plena fase de pubertad, aún tenemos al tito Paco detrás de las orejas y claro eso se nota. Y con pubertad no justifico a la banda, como dicen algunos, presuntamente criminal organizada que nos gobierna. Es alucinante lo que viene ocurriendo en este país super-mega-democrático de la ostia. Hemos visto, y lo que nos queda, medios informativos claramente posicionados, difamando y desinformando a la ciudadanía. Los viejos dinosaurios de la política arremetiendo contra la sangre nueva. Claro, tiburón viejo no ...
Idiosincrasia de un hombre huraño de Peloponeso